domingo, 21 de abril de 2013

VOCABULARIO RELIGIOSO: ¿Qué es el "Nunc dimittis"?


El Nunc dimittis es para muchos lectores de san Lucas el más bello, entrañable y universal de los cánticos lucanos. Se llama así por las primeras palabras con que se traduce al latín el texto griego: Nunc dimittis = Ahora puedes dejar...

Desde el siglo V se ha recitado en la plegaria nocturna como parte del oficio de las horas. Tiene como marco dos hechos realizados en el templo que definen la manifestación de Jesús: la purificación de la madre a los cuarenta días del parto (Lc 2,22a y 24), y el rescate del primogénito al mes del nacimiento (22b y 23).

Esta primera manifestación se realiza por medio del anciano Simeón. Hombre «honrado y piadoso», «aguarda la restauración mesiánica de Israel», y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver al Ungido del Señor». El «Nunc dimittis», en el que Simeón ensalza la figura del niño, lo mismo que Zacarías ensalza a Juan en el Benedictus, comienza en el vers. 28: «Simeón tomó en brazos al niño y bendijo a Dios diciendo».

El segundo oráculo en labios de Simeón comienza en vers. 34ab: «Simeón los bendijo y dijo a María su madre». «Lo más importante es que Simeón reconoce en este niño al portador de las promesas mesiánicas de paz y salvación. En él, la promesa se va a revelar a los gentiles, y redundará en gloria para Israel; por más que la salvación está destinada a "todos los pueblos", tanto a Israel como a las naciones paganas» (J. A. FITZMYER).

El anuncio profético de Simeón va dirigido a la madre del niño (vers. 34bc-35ab). Al describir al niño como fuente de división Lucas está proyectando una realidad histórica y una vivencia religiosa que tiene su origen en la misma persona de Jesús y en su mensaje (Lc 12,51-53). «Ten en cuenta que éste está puesto para caída y resurgimiento de muchos en Israel y para señal de contradicción, y a ti misma una espada te traspasará el alma, para que salgan los pensamientos del fondo de muchos corazones». También María experimentará este rechazo, que irá más allá de los lazos de sangre y de la carne y afectará a la fidelidad del discípulo.

Simeón puede partir en paz, no porque haya terminado su tarea, sino porque Dios ha cumplido su palabra. «Ahora, Señor, puedes dejar que tu siervo vaya en paz...» Es el «ahora» de la irrupción total de Dios en la historia mediante Jesucristo salvador; termina un tiempo y comienza otro: Dios ha cumplido su palabra.


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